La otra pasión de Jorge de Olivera: «Si ascendemos pacté jugar al básquet en Platense»

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Jorge de Olivera, arquero de Platense, nos permitió dar a conocer su lado “basquetero” cuando, en general, solemos hacerlo al revés con los jugadores de nuestra Liga Nacional de Básquet. En esta oportunidad, él nos contó su fanatismo por el deporte, y un deseo pendiente que tiene para luego de su retiro del fútbol.

Una gran cantidad de deportistas de la actualidad no comenzaron desempeñándose en los deportes en los que hoy en día son conocidos; o al menos, no sólo en ellos. Este es el caso del arquero misionero, Jorge de Olivera, que desde chico se desempeñó tanto en el fútbol como en el básquet; pero a la hora de elegir su futuro, terminó por decantarse con el más popular de ambos. Pero, a su vez, nunca dejó a la naranja de lado, y nos contó cómo vive aquella parte de su vida, con su otro amor.

¿Cómo y cuándo nació tu pasión por el básquet?
El amor, las ganas y la pasión fueron iniciando en una habitación con mis hermanos, mirando la NBA. En aquel tiempo, se veían muy pocos partidos, era la época dorada de Michael Jordan. Ahí fue donde comenzaron las ganas y el deseo de poder hacer lo mismo que veía en la tele. En ese momento, teníamos un club cerca de casa, a dos cuadras, lo hablamos con mi viejo y mis hermanos y le pedimos que nos vaya a anotar. Yo arranqué con diez años a jugar junto a mis dos hermanos.

¿Eras fanático de algún club del básquet nacional o la NBA?
En ese momento, éramos tres hermanos varones y una mujer. Entre mis hermanos que veíamos básquet, habíamos elegido cada uno un equipo. Yo recuerdo que el más chico eligió a Chicago Bulls por Michael Jordan; el mayor, por la posición en la que jugaba, había elegido a Orlando Magic por Shaquille O’Neal, y a mí me gustaban los Houston Rockets debido a que, en ese momento, eran un equipo fuerte. Desde ese día hasta que llegó Manu a la NBA fui de los Rockets. Luego, con todo el proceso de Manu Ginóbili en los Spurs fui de San Antonio, pero cuando se retiró volví a Houston. Tengo una pequeña mezcla de equipos.

¿Soñabas con llegar a jugar de manera profesional?
Nunca lo tomé como un sueño el llegar a jugar. Cuando era chico y lo practicaba, lo hacía solamente para divertirme, lo disfrutaba, no tenía esa ambición o deseo de terminar jugando. Creo que eso se me despertó quizás un poquito más con el fútbol; pero bueno, llegó en un momento en el que tenía que tomar una decisión entre los dos. En ningún momento, se ve que por qué yo era muy chico, tomé dimensión de por ahí llegar a jugar al básquet cuando crezca. Sí de grande, cuando lo dejé de hacer y ya era jugador profesional, siempre se me cruzó la idea de fantasear hasta donde pude haber llegado si continuaba con mi carrera en el básquet.

¿Sos de ver básquet en la actualidad? ¿Qué jugador te gusta más?
Si, soy más de ver NBA que Liga Nacional. Por ahí, al tener más partidos, tengo más posibilidades de enganchar a alguno que otro. Eso sí, a los PlayOffs siempre me los miro casi a todos. En lo que respecta a algún jugador, es imposible no decir que me gustan LeBron James, Stephen Curry, James Harden y, a mi entender, hasta la lesión, el más dominante de la NBA era Kevin Durant. Por una cuestión de altura y físico, creo que te puede dar todo en cualquier posición; tiene tiro de larga distancia, penetración. Entonces, en ese sentido, creo que es uno de los jugadores más difíciles para marcar y eso lo hace, más allá de las condiciones de LeBron, uno de los jugadores más dominantes para mí.

¿Cómo viviste, en aquella época, tu convocatoria a la Selección de Misiones?
Lo tomé con mucha felicidad y alegría. Si bien era muy chico, para mí era seguir dando saltos en lo que era mi momento en el básquet, atravesaba un buen momento en mi club y era considerado uno de los mejores; entonces, eso alimentaba siempre la posibilidad de poder estar al nivel del equipo provincial. Cuando llegó, realmente lo disfruté, fueron unos partidos, en un par de giras, y encima tuve la suerte andar bien. Así que guardo los mejore recuerdos.

Hace unos días, en un vivo con Racing de Alma, comentaste que, en tus ratos libres, preferís agarrar una pelota de básquet antes que una de fútbol, ¿Cómo, y porqué, tomaste la decisión de continuar con el fútbol y no con el básquet?
Lo dije porque creo que lo siento más, lo disfruto más, es un deporte completamente distinto. En el arco, dependo de otro que esté para ayudarme, pero con el básquet puedo agarrar mi pelota, ir a un gimnasio y ponerme a tirar. Realmente yo lo disfruto mucho, le tengo mucho amor a este deporte. Con respecto a la decisión, tuvo mucho que ver que también me gustaba el fútbol, es un deporte que, como todo argentino, uno ya lo tiene incorporado, lo jugaba en todos lados. Creo que lo tomé por el folclore que tiene el fútbol. Mi viejo también había sido arquero, quizás el día a día con él en casa también llevó a la decisión que tomé.

En la misma charla dijiste que tu sueño era jugar aunque sea unos minutos en el básquet profesional una vez retirado, y que ello está pactado de palabra con el actual vicepresidente del club, Fernando Wendt, ¿La propuesta sigue en pie? ¿Puede llegar a haber un traslado del Ciudad de Vicente López al Microestadio
Si, yo siempre le comenté desde que llegué al club. En ese momento, él era el presidente y el encargado de manejar el básquet, entonces hablamos mucho de eso y siempre le dije que esa era mi verdadera pasión. Siempre dijimos que si logramos el ascenso a Primera, él me prometía jugar, al menos, dos minutos al básquet. Mientras siga en el club, y continúe con la posibilidad de pelear un ascenso, va a estar ese pacto que hicimos, así que espero lograrlo y que él pueda cumplir con su palabra.

El entrenamiento de básquet puede llegar a ser muy efectivo para los arqueros de fútbol, ¿Te ayudas con los mismos para desempeñarte en tu posición?
En lo referido al entrenamiento, yo creo que sí. No sé si lo digo porque me gusta mucho, pero creo que te da otra movilidad, otro desplazamiento, otra lectura en el salto y el posicionamiento. Yo de chico jugaba como pívot, eso me hacía convivir todo el tiempo debajo del tablero, saltando y midiendo el recorrido de la pelota; todo eso te da el tiempo y la distancia para lograr ir a buscar una pelota arriba. Trasladado al fútbol, lo podes llevar en relación a un centro. Entonces, más allá de todos los movimientos que te da, que son más rápidos y coordinados, yo creo que, en este caso, todo suma y es bienvenido.

¿Cual crees que es la principal diferencia entre la selección de básquet con la de fútbol en cuanto a llegada a la gente?
En este país, la diferencia es muy grande debido a lo popular que es el fútbol con relación al básquet. Creo que la Generación Dorada le aportó mucho fanatismo a este país con el básquet, pero igualmente siguen siendo dos cosas que no se pueden comparar ya que al argentino, por naturaleza, le gusta el fútbol. Entonces, en ese sentido, es difícil, pero sé que hay mucha gente que se fue sumando en el último tiempo debido a la Generación Dorada y apoya mucho al deporte.

Matías Costello
Vermouth-Deportivo

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