La fórmula Vázquez-Pappalardi: «No nos queríamos, pero los locos nos terminamos entendiendo»

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El director técnico del equipo de básquet y el ex ala pivote del club participaron de #PALAxPlatense, la transmisión solidaria en la que recaudamos donaciones para el club en medio de la pandemia del Coronavirus.

Alejandro Vázquez y Alejandro Pappalardi comparten bastante más que el nombre: los une la pasión por el básquet y, como ellos mismos admiten, «la locura». Incluso, durante la charla con este medio, recordaron que durante un tiempo estuvieron enfrentados y que poder llegar a un punto de encuentro fue complicado.

«Fernando Wendt me volvía loco pidiéndome que juegue en Platense. Yo estaba jugando el TNA y Platense estaba en la Primera de Capital, era bajar muchas categorías y yo vivo de esto, mi familia vive de esto. Hasta que un día me dijo que si Platense ascendía, tenía que venir. Le dije que sí y vi el ascenso en cancha de River ante Náutico Hacoaj», recordó el ala pivote sobre las negociaciones que tuvo para jugar en el club de sus amores.

Fue entonces que se encontró con los problemas: no tenía el visto bueno del entrenador, que para ese entonces ya estaba protagonizando un ciclo histórico al frente del club. «Vazquez nunca que me quiso. Fue muy difícil convencerlo. No pensábamos igual en muchas cosas», reveló.

Como si fuera poco, Pappa se quedó una temporada más en Carmen de Patagones: «La mala suerte que tuve es que me quedé a jugar un año más y nos tocó jugar contra Platense en los playoffs del Torneo Federal. Encima me tocó dejarlos afuera. Pero al siguiente año pude volver y tuve que tener la charla con Vazquez».

«Hablamos y él me puso los puntos como tenía que hacer y quedamos en encontrarnos en un punto medio, porque los dos estamos locos y eso ayudó a entendernos. Fuimos para adelante y fue una temporada hermosa, en la que llegamos a la final del torneo. No fue un error haber vuelto, estoy totalmente agradecido», reconoció el jugador, que unas semanas antes de que se interrumpa la actividad cerró su ciclo en el club y pasó a jugar en Los Indios de Moreno.

Mientras Pappalardi contaba los pormenores de su relación con Vazquez, el entrenador asentía con la cabeza y hasta se le escapaba alguna risa. Cuando fue su turno de hablar, reconoció: «Cuando los jugadores me van conociendo, saben que soy muy pasional. Me agarra la locura, pero las cosas que hago, las hago solamente para que el equipo y los jugadores mejoren, nunca es por algo personal ni nada por el estilo».

«Gracias a Dios la mayoría de los jugadores se quedan jugando con nosotros. Lo más importante es que no lo hago por mala leche, soy calentón, pero siempre quiero que todos mejoremos para que nos vaya de la mejor manera. Siempre digo que cuando termine mi carrera voy a dirigir minibasquet porque me gusta mucho enseñar. Trato de, dentro de lo que soy, dar lo mejor para que el jugador mejore», resaltó el Cholo.

Entonces, llegó el momentos de los halagos del jugador para su exDT: «Es un tipo pasional, es un loquito que está las 24 horas pensando en el básquet, vive para esto. Estoy contento de haberlo conocido más. No tuvimos buenas experiencias antes, yo era chico y él recién arrancaba, pero el tiempo quiso que nos volvamos a encontrar. Es una persona que vive para el básquet y no que vive del basquet. Está siempre en todos los detalles. Me dicen que soy el hijo de él, porque me enseñó un montón de cosas y que a esta edad te enseñen tanto está muy bueno».

A la hora de hablar de su histórico ciclo como entrenador del equipo, Vazquez puntualizó: «Fue un proyecto de mucho tiempo de trabajo. Es muy difícil que un club en tan poco tiempo pase de estar en la B de Capital y llegar a la Liga Nacional. La verdad que el recorrido fue muy lindo».

Al consultarle qué considera que fue clave para construir esta etapa de éxitos, señaló: «Una de las claves es que gracias a Fernando Wendt pude trabajar muy tranquilo. Durante estos 10 años hubo momentos muy lindos pero otros no tanto. Cuando perdíamos algún partido definitorio podía haber algún reproche, pero siempre tuvimos tranquilidad. Eso nos llevó a estar donde estamos hoy, que era impensado».

«No era algo que proyectamos, el primer año cuando llegué sí el objetivo era ascender sí o sí, pero después el objetivo no era salir campeón. La idea siempre fue tener un equipo respetable y no demasiado caro, que trate de competir la mejor manera posible. Estar en la Liga Nacional es un orgullo para todos», cerró el Cholo.

Fotos: Esteban Claudio Romani y Gonzalo Ciaffone

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