
En un tedioso encuentro, el “0” fue el resultado que ilustró la carencia de ideas desde lo táctico de la que adolecieron tanto Alonso como Espina. Ambos entrenadores fueron muy tímidos, chatos, jugaron con el pensamiento que el rival iba a ir por más, parando equipos muy cortos y decididos a esperar el error del rival. Como los errores no se dieron, se trasladó mucho la pelota, pero dentro de los límites del mediocampo central, y los centros mal lanzados fueron los protagonistas excluyentes de la tarde.
Queda la sensación que Espina seguirá insistiendo con su ideal de jugar con los creadores de juego bien separados en el primer tiempo, y más juntos en el complemento, transformando a Melivilo en una especie de pretendido enganche (¿por eso le dio la “10”, se la merece?), quedando demasiado solo el hombre de área, que debe bajar mucho terreno para poder tomar contacto con el balón.
Platense no evoluciona nada desde lo táctico. Pasan los entrenadores, pasan los jugadores, y salvando esos arranques espectaculares del plantel del año pasado, conducido por Fabián Nardozza, no se observa nada que genere mínimas expectativas dentro del multiverso futbolístico “Calamar”.
K-Well!






