Con el empate, Quilmes dejó pasar la chance de quedar como único escolta y acercarse a la cima. Y Platense sigue en descenso directo.
Se va el año y con él, las oportunidades. Y esos puntos que quedan en el camino pueden ser los que, en un futuro no muy lejano, determinen el límite entre la alegría y la tristeza. Quilmes quiere ser protagonista, de hecho es escolta junto con Unión del líder San Martín (SJ) y está en zona de Promo, pero no logra establecer una regularidad. Lo demostró ayer con un 0-0 ante un Platense que tampoco despega: lleva tres pardas al hilo sin goles y se hunde en el descenso directo.
Pobre, muy pobre fue lo que ofrecieron ambos, sobre todo en el PT. El local recuperaba en el mediocampo, pero se nublaba a la hora de buscar una cabeza pensante. Córdoba no aparecía y la pelota jamás les llegaba clarita a los de arriba. Mientras que la idea del Calamar fue intentar jugar con Romero y Robert, aunque tampoco acertó. El 10 navegó sin rumbo, mientras que el 7 se la pasaba más tiempo quejándose y revolcándose en el pasto que aportando soluciones a un ataque en el que sólo apareció de a ratos el juvenil Facundo Melivillo. Así, no llamaba la atención que los arcos estuvieran de adorno…
Poco cambió en la segunda parte. Porque si bien el Cervecero intentó y fue un poco más punzante a la hora de encarar, la línea defensiva del Calamar estuvo firme. Incluso Fuente le sacó justito una pelota que Carrasco ya saboreaba… Y de esa manera se fue cerrando un resultado que lejos estuvo de abrirse y que terminó sin conformar a ambos equipos.
Sebastián Díaz
Olé



