Más del “Platense Visitante”:
Lo que se anunciaba como la “Batalla de Caballito” terminó en tibios y abúlicos escarceos de fútbol, en los cuales el local -a fuerza de dinámica y del aprovechamiento de las pelotas paradas- doblegó a Platense por un resultado que hasta pudo parecer corto.
En el arranque, el “Calamar” parecía decidido a achicar espacios y a salir rápidamente disparado hacia el arco rival apenas contado con el dominio del balón, pero quiso Ferro en los pies de Cristian Zermattén y con la dinámica de Nanía acorralarlo con el transcurso de los minutos. La extrema lentitud del visitante le sirvió el control táctico del juego en bandeja al local, quien sin embargo chocó contra la presencia del seguro Sánchez, terminando dependiendo de un centro magistralmente ejecutado por Zermattén hacia la cabeza de Schunke, en la única que Duarte perdió de arriba y en la que el guardameta “Marrón” nada pudo hacer.
Platense nunca fue capaz de reaccionar. Dependía exclusivamente de los pocos errores defensivos “Verdolagas” para intentar crear alguna situación de riesgo, casi siempre inspiradas en las corajeadas de Facundo Melivillo, el único atacante “Calamar” que imponía respeto en el área contraria. Ni siquiera cuando Pascutti decidió jugar con once (digo, por el reemplazo del inexistente Robert), dejando a tres en el fondo, adelantando a Zunino al área central del mediocampo (mejoró muchísimo Platense en la recuperación con esta variante táctica), y sumando en ataque a Nadaya se lograron mejores cosas que las anteriores, y ya con Churín en campo, sobre la hora, la anulación de un tanto plagado de irregularidades por la posición de Ceballos tras la habilitación del jugador que seguramente será dejado en libertad de acción por Independiente al finalizar el presente torneo (si es que dependiese tal decisión por sus desempeños como profesional del fútbol).
No hay mucho más que comentar. Ferro fue un claro dominador. Tuvo equilibrio en todas sus líneas, salvo algunos desacoples en defensa, y supo encontrar en los tiempos de Zermattén y en las picardías de Nanía sus mejores momentos de fútbol. Platense fue un equipo largo, estático, desaparecido, una auténtica versión del “Platense Visitante” al que nos tiene trístemente acostumbrado este plantel (haciendo la lógica salvedad del encuentro contra Italiano -es decir, contra nadie-).
Párrafo aparte para la terna arbitral, tema que denota -nuevamente- cierta inoperancia dirigencial a la hora de la picardía con la que hay que -lamentablemente- saberse mover en este medio. Se sabe que todo lo que huele a “Bahía Blanca” le cae mal, muy mal, a Platense. Y Gianini es bahiense. Por supuesto, no influyó en el resultado, y hasta por momentos favoreció al “Calamar”. Basta recordar el penal no cobrado de Nicolás Torres sobre Castellani al minuto 19 del primer tiempo, cuando con su cuerpo impacta sobre el atacante de Ferro, quien cae pesadamente dentro del área grande, siendo interpretada la infracción por el juez principal como fuera de la misma, cuando se notó claramente el pie derecho del volante visitante pisando la línea de cal. Demostrando que lo suyo es sacar los partidos adelante, trató de mantener el juego bien lejos de las áreas, cobrando casi todo como falta en ataque (a Ceballos prácticamente lo anuló). Quienes lo secundaron no se quedaron atrás, ya que erraron una vez para cada uno posiciones de adelanto en ataque que fueron inexistentes.
Por supuesto, aunque genere molestias la presencia de Gianini no es excusa para justificar en la misma los incontables errores de funcionamiento, táctica y actitud demostrados en la noche de Caballito, y mucho menos la reacción en cadena desatada finalizado el partido, en la cual Nieva y otros se sumaron al nerviosismo del Entrenador, que le pidió al referí que no lo dirigiera más (como si dependiera de Gianini la designación), siendo aplacada por la veteranía de Jorge Martínez, que se los llevó a todos hacia el vestuario. Triste imágen la que nuevamente nos deja el temperamental Pascutti y el hoy capitán de un equipo al que semejante responsabilidad le queda demasiado ancha.
La nota de color la colocaron los pocos simpatizantes de Ferro, cuyo conjunto de vientos recibían a Platense al salir al campo de juego con el sonido de la Marcha Fúnebre de escolta. Si bien aún no todo está perdido, se nota que a esta altura solamente se puede aspirar a ganar todo de local, a rescatar algún puntito de visitante, y a esperar que la C.A.I. pierda todo al menos en condición de visitante. Solo así -pienso ante lo observado- Platense podrá aspirar a medirse o bien ante Almirante Brown, bien ante Sarmiento de Junín, el que nos toque en la Promoción, de llegar a dicha instancia.
Una pena, una lástima. Un partido que valía los puntos por este torneo y por el siguiente, si es que se puede pensar con lógica en un siguiente torneo en la presente categoría. Está difícil. En la noche de Caballito, en la antesala de lo que debería haber sido una batalla y fue tan simplemente una pelea entre gamberros barriales, Ferro lo doblegó “con la camiseta”, imponiendo localía y juego ante un rival que de visitante no existe, no funciona, y que parece plantear los grandes encuentros únicamente para su público.
Se vienen dos partidos de local, ante un rival que casi no juega por nada y con otro que tiene el mejor sprint final en vista a la lucha por el ascenso a la máxima categoría. Veremos qué ocurre ante Gimnasia de Jujuy, seguramente sin la presencia de Pascutti padre en el banco, quien debería ser informado por Mauro Gianini tras su rogativa ya comentada.
Un fuerte abrazo para todos. Ahora, más que nunca.
K-Well!



