Platense volvió a vencer por amplio márgen ante su rival directo por no descender, la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia, en la noche del “Ciudad de Vicente López”.
Los patagónicos venían entonados, confiados en la obtención de un resultado positivo ante el necesitado local. Fue así que se los notó muy sueltos a la hora de jugar el balón, con dos puntas muy picantes -Villegas y Piñeyro-, que se las ingeniaron para llevar más de un dolor de cabeza a la cada vez más dubitativa y peligrosa línea de centrales “Calamares”. Chocaron con la seguridad de Sánchez, la prestancia de Pilipauskas jugando por el lateral derecho, y con los oportunísimos goles del local, que llegaron en los momentos claves del encuentro.
Los de Pascutti salieron con un esquema clásico 4-4-2, con Robert más recostado sobre la línea de Torres y Scatolaro, y Romero pivoteando entre los puntas. A pesar de las clásicas desatenciones en defensa, el buen trabajo de recuperación de la eficiente pareja de mediocampistas centrales hicieron nuevamente del “Marrón” un equipo muy eficiente y dinámico en ataque, a pesar de las pausas de Brian Robert, que hoy terminaron pesando a favor del rubio volante “Calamar”, en el que quizás haya sido su mejor partido desde que se encuentra en el club.
El equipo de la dupla Marini-Medero arrancó mejor el encuentro, trayendo verdadero peligro al arco de Sánchez, quien a los 20 minutos de la etapa inicial ya era la figura del equipo. Es que el “uno” local siempre se mostró atento a las jugadas de riesgo, anticipándose a centros y asistencias peligrosas, o bien cubriendo con su cuerpo las llegadas claras del tándem ofensivo “Quinceañero”. Hasta entonces, Platense era un equipo muy largo, estático cuando la pelota pasaba por Robert y muy dinámico cuando lo hacía por Romero, quien con dos tibios remates al arco del tedioso Capogrosso parecía ser la única opción de ataque de Platense, ya que tanto Nadaya como Ceballos se encontraban muy ocupados absorbiendo marca para generar espacios en posteriores habilitaciones que nunca llegaban. Pero a los 28, una desatención del mediocampista central de la C.A.I. le entregó la posibilidad a Robert de hacer su primer movimiento dinámico, habilitando a Romero, quien se proyectó sobre el arco del visitante, entregando una clara habilitación a Ceballos sobre el ángulo derecho del cierre de la medialuna, que el ariete local definió como dictan los libros: cruzado, al palo del arquero, que mal parado trastabilló, observando cómo se introducía el balón dentro de su arco. Gol. Comenzaba otro partido.
Si bien la C.A.I. no resignó irse al ataque, se notó que el nerviosismo iba cobrándose víctimas sobre el ánimo de los patagónicos. El primer tiempo terminó con un Platense emparejando el trámite, y hasta justificando la victoria en el buen trato del balón, sobre todo con las claras apariciones de Scatolaro, quien hoy se concentró mucho más en la recuperación que en la creación del juego. Ya en el complemento, el chutazo de Robert desde 35 metros pareció sepultar las ilusiones del visitante de poder -al menos- mantener en cinco la ventaja de puntos que le lleva en el acusiante torneo de los promedios. Platense parecía obtener una ventaja excesiva, pero que fue justificando a lo largo del complemento, merced al “despertar” dinámico del rubio mediocampista “Calamar”, al que parece que hay que conmoverlo con alguna situación de juego para que se despierte de su habitual modorra y termine desempeñándose como lo hizo, de manera dinámica, creativa y colaborativa con el resto del equipo. Así llegó de una pelota parada magistralmente destinada a la cabeza de Ceballos el tercero, que culminó con el erróneo despeje de Manchot dentro del arco del portero surgido en nuestras Inferiores. Y a partir de allí, cierta merma física y el habitual “atrasamiento” de 5 metros en el campo que impone Pascutti cuando se obtiene cierta diferencia terminó acercando nuevamente a la C.A.I. sobre el arco de Sánchez, quien sin embargo tuvo que ver cortado su invicto con otro golazo, esta vez el merecido descuento en pie del mejor de los visitantes, Mauro Villegas. Cuando parecía que se venía la noche, llegó el habitual “blooper” de Darío Capogrosso, un premio a la lucha, el sacrificio y el despliegue del ahora goleador absoluto “Calamar”, Diego Ceballos.
Con respecto al arbitraje, podemos hablar de la magra figura física demostrada por el Sr. Castro, a quien se lo nota algo excedido en peso. Dicha cuestión debe pesar -valga la redundancia- a la hora de seguir tan de lejos las jugadas y de conducirse de manera tan lineal en el campo de juego, motivo por el cual durante la noche bonaerense no permitió prácticamente ninguna situación de “ley de ventaja”, puesto que el juego se le escapaba a 40 metros de su posición. Si bien no incidió en el resultado, ya con el partido con diferencia a favor del local, se encargó de cobrar las divididas a favor nuestro, si bien no le perdonó una a Diego Ceballos, jugador al que amonestó por simular reiteradamente infracciones, castigándolo luego con no cobrarle a favor ninguna de las que sí fueron.
Para finalizar, el párrafo aparte que nos regala el Entrenador. Captado por las siempre atentas y “vigilantes” cámaras de la Empresa encargada de la televisación de los encuentros, se nota cuando el “Beto” le “dedica” el triunfo a la dupla técnica visitante, en especial a Claudio Marini (ex jugador de AAAJ, Lanús y Huracán entre otros clubes poco afines al sentimiento “Calamar”), quien en la semana había declarado que los entrenadores de esta categoría son “todos llorones”, en virtud a la suspicacia levantada tras la victoria ante San Martín de Tucumán por nuestro DT (el supuesto empate arreglado entre mendocinos y patagónicos). Lejos de querer entrar en polémica alguna, se le recuerda al Sr. Marini que él también es Entrenador de un equipo de esta categoría, y que dejará de serlo si bien no logra hacer zafar a este equipo -que se nota que está para más si tuviera un Cuerpo Técnico ó una Dirigencia con otras ambiciones-, o bien si es que con el barco prácticamente hundido no sale huyendo de Comodoro Rivadavia, como habitualmente los entrenadores de esta categoría suelen hacerlo. Y como siempre, aquellos que por alguna circunstancia hemos seguido a nuestro querido “Marrón”, debemos hacer incapié en la “cobertura” del “escandaloso suceso” llevada a cabo por el comentarista de la Empresa, quien durante cinco minutos se encargó de ponderar la “malísima” actitud del Entrenador local sobre la “loable” conducta del visitante, del cual no se observó imágen alguna y sobre la que pueden emitir juicio y opinión solamente quienes fueron testigos presenciales de la misma. Conocedores hasta el hartazgo como somos de la molestia que le causa al mencionado Periodista realizar coberturas de encuentros disputados por nuestro equipo -ya sea cuando la Empresa para la cual se desempeña monopolizaba los encuentros de Primera División, y ahora ya no quedándole otra que los monopolizados en el ascenso-, le solicitamos que tenga -al menos- la dignidad de decir que “no” a la “designación” del encuentro, otorgándole la oportunidad a otros ascendentes comentaristas de poder desempeñarse de una manera más objetiva y profesional, o bien acatar la misma con profesionalismo, y dedicarse únicamente al análisis objetivo del juego, del cual condiciones no le falta, puesto que para periodistas de espectáculos con los que inundan las pantallas de los canales de aire nos bastan y sobran.
Así es, señores. Platense ha ganado el partido que tenía que ganar, y por gran diferencia. Ahora solo depende de Platense. El fixture lo favorece con dos partidos consecutivos de local y alguno que otro ganable de visitante, como el de la próxima fecha, ante el tristísimo Ferro Carril Oeste.
Un abrazo para todos.
K-Well!



