Platense tuvo al punta como goleador y condimento esencial para vencer a Rafaela. Así, el Marrón cerró el año con un triunfo vital para despegar del fondo y dejó a la visita navegando en su irregularidad y en un mar de dudas.
El Calamar armó su receta. Con componentes que delinearon un producto no del todo sabroso, pero ciento por ciento efectivo para la ocasión. Una crema sencillita, con la cebolla como sustancia primordial. Perdón, con Ceballos como pieza clave. Sí, el delantero, con su olfato goleador, le dio la victoria a Platense frente a Rafaela y armó una linda salsa para festejar el fin de año.
Justamente el gol, ése que tanto se hace desear en esta temporada del Marrón, fue la diferencia entre dos conjuntos que armaron un partido con los arqueros como espectadores privilegiados y en el que el cero era una fija. Es que el encuentro fue pálido, demasiado estudiado y con los creadores de ambos equipos anulados en gran parte del match. Y si Robert no está en su mejor tarde y Romero no encuentra su socio para crear, el Calamar no genera y juega al fulbito. Lateraliza, sus puntas se mueven, pero la bola no les llega para cerrar las jugadas. Los números durante esta 09/10 muestran a las claras su ineficacia ofensiva: Platense es el conjunto con menor cantidad de goles en la divisional con 13 tantos, uno menos que el colista Italiano. Pero ayer la alegría llegó tras una corajeada de Romero, asistencia para Melivillo y un pícaro Ceballos que se ubicó donde tienen que estar los goleadores y no tuvo más que empujar debajo del arco. Grito de desahogo y algo de aire para salir del descenso directo (le achicó dos puntos a la CAI y quedó a cinco).
Por el lado de La Crema el panorama fue bien desalentador. Los dirigidos por Carlos Trullet llegaban a Vicente López luego de un convincente triunfo ante Ferro (3-0) en Santa Fe, pero ayer se volvió a vislumbrar que de visitante no fueron los mismos. Claro, Rafaela fuera de casa sólo cosechó nueve puntos sobre 27 en disputa. Poco para un equipo que pretende pelear puestos de ascenso…
Los laterales no fueron y vinieron constantemente, y Juárez no se mostró como ese enlace punzante, diferente. Y ni hablar cuando a los 25 minutos del ST casi deja la cancha por un choque con Scatolaro, aunque siguió porque ya habían realizado los tres cambios. Así, la visita no tuvo reacción al impacto que fue el tanto tempranero, a los 6´ del ST, de Ceballos y no inquietó en ningún momento.
Sin embargo, la gente Calamar vivió el final con sufrimiento. No por el trámite del match, sino porque consumada la victoria festejó tras tres 0-0 seguidos (Merlo, Aldosivi y Quilmes) y cerró el año con una poción ideal: Crema de Ceballos y a la lona.
Diego Gesto
Olé



