El fútbol da revancha

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El Calamar volvió al Nacional B después de su último descenso en el 2010 y luchó hasta el final por lograr su segundo ascenso. Repasá el andar del equipo del “Cabezón” durante toda la temporada.

En el fútbol las alegrías duran poco, por esto es que los dirigidos por Fernando Ruiz, a poco de haber conseguido el ascenso en 2018, debieron enfocarse en cómo afrontar una categoría desconocida para el club desde hace casi una década. La vuelta a la B Nacional trajo consigo mucha expectativa por la renovación de casi la totalidad del plantel campeón, tanto del cuerpo técnico como jugadores.

Era sabido que el nivel de juego no iba a ser el mismo al que estaba acostumbrado aquel equipo, pero, de todas maneras, la jerarquía y el envión anímico de semejante hazaña permitió que Platense sueñe con un posible retorno a Primera.

De todas maneras, en el amanecer del torneo el Marrón se llevó su primer baldazo de agua fría cuando perdió, ante su gente y en el debut, contra un pobre Mitre de Santiago del Estero. A pesar de la caída, el equipo se fue aplaudido tras exponer un fútbol vistoso, pero poco efectivo.

Acto seguido llegaron las primeras victorias en la división, ni más ni menos que con Chacarita en San Martín y luego con Morón en Vicente López, dos viejos conocidos de la casa. Pero poco duró la alegría porque siguieron 3 derrotas (Independiente (M), Quilmes y Sarmiento) y un empate (Brown (A)), manteniendo el buen nivel, pero sin poder plasmar en el marcador el esfuerzo realizado partido a partido.

El equipo del “Cabezón”, como fue bautizado recientemente, recuperó la memoria recién en la fecha 8 con Ferro, cuando se trajo de Caballito 3 puntos vitales a los que sumó otros 3 producto de una goleada ofrecida a Chicago, en ese entonces protagonista del torneo. Continuó el invicto tras empatar sin goles de Puerto Madryn y se reivindicó al vencer a Olimpo de local. Tuvo su quinto partido sin caer en Rafaela, cuando empató 1-1 con la Crema, aunque con gusto a poco por cómo se dio el encuentro.

Platense tuvo la chance de terminar la primera rueda bien alto, pero cayó contra un último Los Andes, despidiendo un gran 2018 ante su gente, pero de una manera poco agradable. De todas maneras, los aplausos reconocían nuevamente el eximido andar.

Tras merecidas vacaciones se volvió al ruedo, pero repitiendo el resultado obtenido con el conjunto de Lomas, ya que cayó en su visita a Central Córdoba por la mínima y en un nuevo partido que no mereció perder. Pero lo más importante de aquella noche fue la despedida de Agustín Palavecino, quien jugó su último partido con la Marrón y Blanca antes de su partida a Colombia. Con 100 partidos y un puñado más, el 10 Calamar se retiró por la puerta grande del club.

Paradójicamente, sin una de sus figuras en cancha es que Platense tuvo su mejor momento en el campeonato. Ya asentado en la categoría y tras caer en el primer partido del año, cosechó una increíble racha de 11 partidos en los que solo fue derrotado una vez, frente a Agropecuario (CC) en la fecha 19 y con influencia de un arbitraje más que polémico de Julio Barraza, sin contar la eliminación de la Copa Argentina en manos de Atlético Tucumán. Pero dejando a un costado la derrota con el Sojero, se obtuvieron victorias con Almagro, Gimnasia (M), Arsenal, Defensores de Belgrano, Gimnasia (J) e Instituto (varias con goleadas) y se igualó con Villa Dálmine, Santamarina (T) y por último con Temperley en el cierre de la fase regular.

¿Cuentan 10 partidos? Claro, porque el decimoprimero de aquella seguidilla fue contra el Ferroviario de Santiago del Estero, pero esta vez en el marco de los cuartos de final del torneo reducido. Un plantel que venía casi intacto de la B Metropolitana logró meterse entre los mejores de la temporada y aspiró con aires de grandeza un nuevo ascenso.

Por esto mismo es que la derrota en el partido de vuelta dolió el doble, ya que la gente se sintió identificada con un equipo tras muchos años de frustraciones y, a pesar de no haber jugado “a lo Platense”, nuevamente las palmas hicieron eco en el Estadio Ciudad de Vicente López para remarcar la performance del Calamar durante el torneo.

Cabe destacar que, en el transcurso de la temporada, además de Palavecino, también cumplieron 100 partidos defendiendo estos colores Nicolás Morgantini y Juan Infante, laterales surgidos en las inferiores de la institución y piezas fundamentales en el funcionamiento del Marrón en los últimos años. Hito que demuestra la importancia que la “cantera” en un club y que da lugar al reconocimiento de los que guiaron a cada juvenil para que ocupe el lugar que tiene hoy en el primer equipo.

De a poco se comienza a mover el mercado de pases, ya con Fernando Ruiz con confirmado a la cabeza del plantel, pero con la angustia de tener que comenzar a despedir a algunos de los jugadores que consiguieron aquel ascenso el 2 de mayo y que defendieron los colores hasta el día de hoy.

Claro está que será difícil volver a sentir tan cercana la posibilidad de volver a la máxima categoría del fútbol argentino, pero también es sabido que los integrantes del último plantel quedarán en la memoria de todos los hinchas Calamares por haberle devuelvo a esta camiseta el honor que le corresponde.

Así como mencionamos que las alegrías en el fútbol duran poco, este deporte también sabe dar segundas oportunidades.

Agustín Trepiana

3 Comentarios

  1. Para los que vivimos a Platense tantos años en primera ser campeon de la BM no es una hazaña. ..

    Hazaña será volver el año que viene.a la superliga.

    Esperemos qqe traigan refuerzos importantes.

  2. Hazañas? 53 años yendo a todos lados y nuestro recuerdo es el 0-4 contra boca …una lágrima se me cae festejando campeonatos que lo gana San Carlos barracas Riestra etc etc y nosotros cuando ascendemos ?? Todo muy lindo pero son 20 años !! No les parece mucho para festejar un cuarto de final en la segunda categoría??

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