La historia de Julio Cozzi

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Julio Cozzi

Repasamos la historia de uno de los mejores goleros nacionales de las décadas del ´40 y del ´50. Uno de los primeros en ser ícono de un equipo de los denominados “chicos” y también gran figura en el exterior, esta es la historia de Julio Cozzi.

Nacido en la Ciudad de Buenos Aires el 14 de julio de 1922 y siendo del barrio de Saavedra, no fue de extrañar que tras jugar en algunos equipos barriales de Nuñez, Cozzi llegara a los 15 años de edad a las inferiores del Club Atlético Platense, el club del que era hincha casi desde que tenía uso de razón. Y si bien en un momento de su campaña lograría ocupar el arco de uno de los cinco “grandes”, es innegable que si hay un club argentino con el cual se lo identifica ese es el “Calamar”, en donde se lo considera sin ningún atisbo de duda como el mejor arquero de su larga historia.

¿Pero cómo llegó Julio a jugar en Platense? Más allá de su vinculación con el club porque su padre fue intendente del mismo durante varios años, todo nació con un engaño, aunque parezca raro. Pero lo cuenta mejor él mismo: “Primero jugué en un club de Coghlan llamado “El Tabáno” y después pasé a otro que se llamaba “Tren Mixto”. Pero un día, un par de amigos me engrupieron y me llevaron a Platense sin que yo supiera, ahí me probaron y quedé. Fue en diciembre del ´37, jugué algunos partidos en Sexta y después tuve que ir a la antigua AFA a firmar mi fichaje”.

Cozzi, luego de salir campeón con la Quinta División de Platense en 1938 y de repetir tamaño logro con la Cuarta División “B” en 1940, debutó en 1941 en el primer equipo del club, que lejos estaba aún de tener su estadio en Vicente López, ese que debido a sus grandes rendimientos y al amor siempre mostrado por la institución, ahora lleva su nombre en una de sus tribunas, como ya contaremos más adelante.

Puntualmente su debut tuvo lugar en fecha patria: el 25 de mayo del ´41, justo el día del 36º cumpleaños del club, y con apenas 19 años de edad (una edad bastante baja si se toma en cuenta el puesto y la época). En el desaparecido reducto de Manuela Pedraza y Cramer el CAP recibió a Atlanta, imponiéndose 2-0 en un cotejo correspondiente a la fecha 9 de un certamen del que participaban 16 clubes y que vería a Platense finalizando en un opaco 13º puesto, a solamente 3 puntos del único equipo que descendió.

Luego de ese promisorio debut con valla invicta, Julio registraría ese mismo año una actuación para el recuerdo: el 17 de agosto del ´41 Platense le ganaba por tres goles a San Lorenzo, pero el “Calamar” sufrió un par de expulsiones y el azulgrana se puso 3-3, hasta que faltando un minuto le dieron un penal al “Cuervo” que lo dejaba a tiro de dar vuelta la historia: sin embargo, el pibe se paró decidido en el arco, puso las manos bien firmes y logró atajar el remate de Isidro Lángara, ese temible delantero vasco que causó sensación a fines de la década del ´30 cuando debutó en nuestro medio metiéndole nada menos que 4 goles a River.

Tras alternar durante algunos años la titularidad en el primer equipo con Miguel Ángel López y con el peruano Juan Honores, Cozzi hacia mediados de la década del ´40 se adueñó definitivamente del arco “Calamar” y se transformó durante un lustro en gran referente de la institución, la cual vivió tal vez allí sus mejores años en su larga historia de AFA, más allá de algunas buenas campañas aisladas que vendrían más adelante (como la del Metropolitano ´67 o la del mismo torneo en su edición de 1980).

Es que Platense, en buena medida gracias a las atajadas del homenajeado de hoy, logró una estabilidad en la elite por la que cualquiera de sus hinchas, que desde hace varios años lo ven penando en el tercer escalón de nuestro fútbol.

Así fue que en 1945 el equipo finalizó en el 7º puesto, en 1946 terminó en el 8º lugar, y en los torneos de 1947 y 1948 culminó en la 9º colocación, siempre en certámenes que contaban con 16 equipos en la primera división. O sea, lejos estaba el CAP de pelear por la corona -algo que en realidad no hizo ningún equipo de los “chicos” en esa década- pero también es cierto que tampoco pasaba apremios con la permanencia, lo cual mantenía tranquilos a hinchas y dirigentes.

“Julio Cozzi es insuperable. Lo vengo siguiendo con frecuencia y cada día es mejor la impresión que me deja. Sin lugar a dudas es fuerte en todos los aspectos del juego, hasta en la manera en que sirve la pelota a los compañeros”. ¿Quién dijo esto? Fue Américo Tesoriere, mítico arquero de Boca en tiempos del amateurismo, quien en 1947 manifestaba así a un periodista su opinión sobre quien para muchos, era el mejor guardameta argentino de esos años.

El Mundo Tense viviría una verdadera revolución en el torneo de 1949, en el que se amplió el cupo de participantes a 18 y que vio desvirgarse a Racing tras casi dos décadas de profesionalismo en el fútbol argentino.

Es que ese año Platense metió una campaña fenomenal, ya que sobre 34 partidos disputados ganó 16, empató 11 y apenas cayó en 7 oportunidades. De esa manera, el “Marrón” igualó a River en el segundo puesto (ambos terminaron a 6 puntos del campeón) y a fin de la temporada se jugaron un par de partidos para dirimir al subcampeón, algo que era meramente por el honor ya que el vencedor no clasificaría para ninguna copa continental. En el viejo “Gasómetro” se cruzaron dos veces “Calamares” y “Millonarios”, con un ajustado 2-1 para los de Nuñez en el primer duelo, y un lapidario 4-0 también para ellos en la revancha.

Este mal cierre de año no opacó en absoluto el brillante año del CAP, que con un maduro Cozzi en el arco y los 20 goles del juvenil Santiago Vernazza (quien pocos años más tarde daría algunas vueltas olímpicas con River antes de partir hacia Italia), había registrado la que hasta hoy sigue siendo la mejor campaña de su larga historia.

Si las buenas actuaciones del arquero venían llamando la atención de los principales clubes del país, luego de ese gran año era lógico que desde alguno de los cinco “grandes” lo fueran a buscar con más determinación aún. Y fue Boca Juniors el que quiso hacerse con sus servicios, aunque la dirigencia de su club no quiso saber nada con venderlo al mercado interno.

Museo Histórico: Julio Cozzi

Entonces, enojado con los directivos y aprovechando que desde Colombia (que en esos años tenía una liga denominada “pirata” por haberse desafiliado de la FIFA) lo vinieron a buscar con una valija llena, Cozzi partió a ese país para custodiar el arco de Millonarios. De esa forma, se sumaba a algunas de las figuras exiliadas en el norte de Sudamérica tras haber dejado el fútbol argentino post-huelga del ´48. En el cuadro bogotano coincidió con cracks nacionales como Alfredo Di Stéfano, Adolfo Pedernera y Néstor Rossi y allí también el golero porteño se encargaría de dejar una huella imborrable, tal como había hecho en su club de origen.

Con él convertido en uno de sus puntales y tras un primer año de adaptación al nuevo medio, el cuadro que pasó a la historia bajo la denominación de “Ballet Azul” ganó los campeonatos colombianos de 1951, 1952 y 1953, debiéndose destacar que en este último año su equipo también obtuvo la Copa Colombia. Respecto a lo que fue su etapa en aquel país y lo que provocaban él y sus compañeros, alguna vez recordó: “Era una locura. Cuando jugábamos en Bogotá o cuando lo hacíamos en Cali, la gente ya venía desde las nueve de la noche del día anterior y se iba al estadio a hacer la fila para el partido, que recién empezaba a las tres de la tarde del día siguiente”.

Además, estando en Millonarios se dio el gusto de ser el primer arquero en aquel país en ejecutar – y convertir – un tiro desde el punto penal. Lo hizo en el torneo del´52, en un duelo ante el Deportivo Cali, ganándose así un lugar en la historia del fútbol colombiano. Fue la tarde del 19 de octubre, pero lo cuenta mejor Julio Asciolo, quien no sólo era compatriota de su ocasional verdugo, sino también amigo del barrio, vueltas que tiene la vida: “Ese penal lo patearon tres veces. La primera vez lo pateó (Antonio) Báez a la izquierda y convirtió. Pero el árbitro lo hizo ejecutar de vuelta por invasión de área. En la repetición lo saqué, pero el árbitro argumentó que me adelanté y lo hizo patear por tercera vez. Como iban a cambiar el pateador y no lo quisieron patear ni (Adolfo) Pedernera, ni (Alfredo) Di Stéfano, ni (Néstor) Rossi, llamaron a Julio, que estaba en el arco. Lo pateó con tanta fuerza que literalmente casi me arranca la cabeza. Íbamos ganando pero ahí ellos se entonaron y después nos dieron vuelta el partido…”.

Hablando de la pegada de este arquero, entrevistado para el libro “Historias y Relatos de un Siglo Calamar”, él mismo contaba lo siguiente acerca de cómo había practicado la dirección y la fuerza de la misma: “En Platense, con Santiago Vernazza nos poníamos después de entrenar a pegarle al palo, después al travesaño y después al otro palo. Ya en Colombia, con Adolfo Pedernera y Antonio Báez jugábamos por la cerveza para ver quién le acertaba desde lejos al travesaño; y también jugábamos a poner la pelota en el saque de meta y nos desafiábamos para ver quien la metía en el túnel que estaba a la altura de la mitad de la cancha”.

Pero además de las 3 ligas y la copa colombiana obtenidas, con él ocupando el arco Millonarios se alzó en 1953 con la denominada “Pequeña Copa del Mundo de Clubes”. ¿La qué? Repasemos brevemente: a comienzos de la década del ´50 a un grupo de empresarios venezolanos se les ocurrió organizar un torneo internacional no oficial de fútbol a nivel de clubes, en el cual los equipos participantes eran escogidos por invitación, aunque en varias ocasiones el campeón de la Copa Latina o de la Copa Mitropa (ambas reconocidas por la UEFA como antecedentes de la actual UCL) se ganaba el derecho a participar en este certamen que se disputó entre 1952 y 1957 en la ciudad de Caracas. Y si bien no es un torneo oficializado por la FIFA, hay que tener en cuenta que era un trofeo importante en la época, al no existir competiciones intercontinentales oficiales que designasen al campeón del mundo de clubes, algo que ocurriría recién a partir de 1960.

Así fue que en la edición del ´53 Millonarios fue invitado -como ya había ocurrido en la primera edición- a participar pero esta vez sí se quedó con la copa, dejando con las ganas a los catalanes del Espanyol, a los austríacos del Rapid Viena y a nuestro conocido River Plate. Los colombianos ganaron 5 de los 6 encuentros disputados, destacándose las dos palizas a los “Periquitos” (6-0 y 4-0), otro 4-0 pero en este caso ante el otro equipo europeo y un gran 5-1 contra el “Millonario”.

Asimismo, es dable mencionar que el elenco sudamericano realizó diversas giras en los años en que Cozzi fue su arquero, pero una de ellas fue la más famosa de todas: en 1952 y para celebrar los 50 años de la fundación del Real Madrid, el “Ballet Azul” fue invitado a jugar un torneo en España del que también fue parte el campeón del fútbol sueco. Millonarios ganó el certamen, y el 4-2 propinado al dueño de casa fue una actuación que dejó bien en alto el honor del equipo sudamericano, motivando entre otras cosas que un año más tarde el pase de Di Stéfano fuera adquirido por el entonces presidente del club español -Santiago Bernabeu- lo cual desataría un conflicto con el FC Barcelona que solamente se resolvió al cabo de varios meses y con la mediación del máximo ente rector del fútbol mundial.

Pero volvamos al protagonista de este post. El periplo de Cozzi en ese país donde tan bien le iba tenía fecha de vencimiento y él lo sabía bien. ¿Cómo es eso? Sucede que tras el gran quilombo de tener desde fines de la década del ´40 más de 200 jugadores extranjeros jugando en Colombia, la FIFA ante el lógico reclamo de sus clubes de origen tuvo que resolver el asunto y tras la firma del “Pacto de Lima” (en 1951), se estableció que los jugadores que estuvieran en clubes de ese país podían quedarse allí si lo deseaban, pero indefectiblemente a partir del 1º de enero de 1955 tenían que regresar a la institución desde la cual habían llegado a suelo cafetero. Además, ese pacto dio pie a que la federación colombiana fuera reafiliada a la FIFA y además, a que se levantara la prohibición de que clubes de ese lugar pudieran jugar partidos ante equipos de otros países. “Allá integré el mejor equipo que vi en mi vida, el de Millonarios, lo disfrutaba mucho desde el arco porque teníamos una delantera sensacional. Pero regresé obligadamente a la Argentina porque al reafiliarse Colombia a la FIFA yo no podía seguir allí porque de acá me había ido sin el pase en mi poder, como muchos otros muchachos”, recordó el protagonista de esta historia, varios años después de su retiro.

Así fue que a comienzos del ´55, Cozzi finalmente retornó a Platense (club del que nunca había dejado de ser socio pese a los 5 años vividos en el exilio) aunque como suele rezar ese famoso dicho, la segunda parte no fue buena para él. De hecho, fue bastante mala, ya que el equipo dio asco a lo largo de todo el año, y con apenas 6 triunfos en las 30 fechas disputadas, el “Marrón” se hizo acreedor del único descenso del campeonato; cabe destacar que era la primera vez que el club en 24 años de profesionalismo se iba a la “B” -de hecho, de entre todos los clubes “chicos” que participaron en 1931 del primer torneo profesional en Argentina, Tense fue el último en bajar a Segunda División- y así como había estado en las buenas, a Julio lamentablemente le tocó ser parte de ese plantel que quedó en la historia de la institución por un hecho nada grato.

Para colmo, él tenía un problema en una de sus rodillas y atento a su negativa para someterse a una intervención quirúrgica, a fin de esa temporada del retorno la dirigencia del CAP decidió prescindir de los servicios del veterano arquero, dejándolo en libertad de acción. Atrás quedaban entonces los 193 partidos disputados con la camiseta que tanto quiso, los 9 penales atajados (cabe destacar que 3 de ellos se los detuvo a esa bestia llamada Ángel Labruna, un tipo que tiene apenas 293 goles señalados en el fútbol argentino), pero sobre todo, una idolatría y un respeto durante décadas por parte de la gente que no se mancharía hasta el último día de su vida.

Sin embargo, para alguien que venía de descender surgiría un buen desafío a sus casi 34 años de edad: el arco del Club Atlético Independiente. Aunque a decir verdad, a Julio le tocó una mala etapa del “Rojo”, ya que el club se pasó toda la década del ´50 sin ganar torneo alguno y encima, en los 3 años que él participó realizó campañas bastante flojas para lo que se acostumbraba en esos años: apenas registró un opaco 7º puesto en el torneo de 1956, más sendos 8º lugares en los campeonatos de 1957 y 1958.

Julio Cozzi

De esos años en el “Diablo” se recuerdan dos intervenciones suyas muy notorias, ambas por penales atajados. El primero, porque en un clásico ante Racing le contuvo uno nada menos que a Orestes Omar Corbatta, uno de los mayores especialistas en penales que ha habido en más de 80 años de fútbol profesional argentino. Y el otro, porque al detenerle un remate desde los once metros a José Bolaña, en la última fecha del torneo del ´57 contra Ferro, decretó el descenso del club de Caballito (después del partido Cozzi declaró que lo había disfrutado mucho, ya que para él era una venganza deportiva, toda vez que FCO le había ganado a su Platense en la antepenúltima fecha del campeonato de 1955 y lo había mandado a la “B” por primera vez).

Tras disputar 73 encuentros en la mitad roja de Avellaneda y habiendo estado lejos de salir campeón, Cozzi bajó una categoría y en 1959 defendió el arco de Banfield, institución que por entonces militaba en la Primera “B”. La campaña en el club del sur no fue mala, pero no alcanzó para pelear por el único ascenso que se terminó llevando Chacarita.

Tras esa breve experiencia jugando en el ascenso argentino y luego de participar en 1960 en la liga de Tres Arroyos, muchos pensaban que la carrera de Cozzi en el alto nivel estaba terminada. De hecho, al año siguiente y en base al excelente recuerdo allí dejado, Cozzi volvió a Millonarios pero en calidad de director técnico, una función que lógicamente jamás había ejercido hasta ese momento.

Pero como los resultados no se le daban, al poco tiempo fue reemplazado por Gabriel Ochoa Uribe (tal vez, el DT colombiano más influyente de la historia), aunque eso no significó necesariamente su partida del club, sino todo lo contrario…los dirigentes recordando los buenos viejos tiempos, le pidieron que ocupara el arco pese a tener ya 40 años de edad; y su retiro definitivo de la práctica activa no pudo ser mejor, ya que a fines del ´61 los de camiseta azul ganaron el campeonato y él obtuvo su cuarta liga colombiana.

Tras ese año en un lugar donde lo adoptaron como propio volvió a su tierra, aunque ya era consciente de que no estaba para competir en el alto nivel. Fue así que recaló en Independiente de Mar del Plata para disputar durante un par de años la liga local, colgando definitivamente los guantes a fines de 1963.

En teoría, Cozzi no contaba con una gran estatura para el puesto que ocupaba (medía 1,77 mts.), pero se caracterizaba por su espectacularidad bajo los tres palos, sin perjuicio de demostrar firmeza y solidez a la hora de agarrar las pelotas que venían por arriba. Además, fue uno de los primeros que se avivó de la utilidad que tenía salir desde el arco en forma rápida y precisa con las manos, para iniciar un contragolpe que encontrara desarmado al rival.

Con la selección argentina su trayectoria no fue demasiado extensa -apenas disputó 7 partidos- aunque eso no significa que no haya tenido una gran alegría con la albiceleste. Es que en 1947, mientras todavía jugaba en nuestro país, Cozzi fue el arquero titular del equipo que ganó el Sudamericano disputado en Ecuador y su rendimiento fue muy bueno: en 630 minutos jugados apenas la fue a buscar 4 veces dentro del arco, permitiendo que Argentina ganara 6 de los encuentros disputados y empatara el restante. Le quedó eso sí la espina de jugar un Mundial, algo dicho por él mismo, pero en tiempos en que estaba en la cúspide de su carrera (1950 y 1954) la AFA y/o el gobierno de Juan Domingo Perón decidieron no intervenir en las copas del mundo celebradas en Brasil primero y en Suiza después.

Una vez retirado, Cozzi se dedicó durante pocos años a dirigir en las inferiores de su querido Platense, y de hecho en 1966 tuvo un breve interinato en la primera del club, en un año que se recuerda porque el “Calamar” contó con 8 (!) entrenadores a lo largo del año, todo un récord negativo que no ha sido quebrado hasta ahora. Pero como había que parar la olla con algo más que entrenar a jovencitos, mientras era parte del equipo de veteranos del club para pasar el tiempo, en la década del ´60 ingresó a laburar en una empresa del estado como cualquier hijo de vecino, jubilándose al cabo de casi 20 años de servicio.

Luego de eso poco más se supo de él, aunque hasta muy poco tiempo antes de su muerte seguía yendo frecuentemente a la cancha para sufrir con su querido Platense. Por suerte, tuvo un par de lindos homenajes en vida, que son los que más valen: uno fue en 2005, cuando en la fiesta del centenario del club recibió una plaqueta de manos nada menos que de Amadeo Carrizo quien esa noche dijo a los presentes: “Quiero decirle a todos que él fue mejor que yo, y que si a mí me hubiera tocado estar en Platense, me hubiera mandado al banco”; y el otro, el más trascendente, tuvo lugar en noviembre del 2009, cuando en el entretiempo de un partido ante Aldosivi por la B Nacional, bautizaron con su nombre la tribuna que da a la vías en el “Ciudad de Vicente López”, ese lugar que desde 1979 es la casa del pueblo “Calamar”.

La vida de Julio Adolfo Cozzi se apagó finalmente el 25 de septiembre de 2011 en Buenos Aires, la misma ciudad donde había nacido 89 años antes. Tiempo antes de morir, le pidió a sus familiares que sus restos fueran cremados y las cenizas esparcidas, donde si no, en el estadio de su amado Platense, cosa que así se hizo y que resulta casi lógica si se tiene en cuenta esto: el club se fundó en 1905 y él, casi desde su nacimiento ocurrido 17 años más tarde estuvo ligado al mismo, es innegable que la existencia de ambos fue indisoluble durante casi nueve décadas, casi nada.

Es cierto, no hay videos de sus actuaciones, pero sobran los testimonios orales y escritos de lo que fueron sus años dentro de una cancha. Además, y por si eso no alcanzara, si una figura del fútbol mundial como fue la “Saeta” Di Stéfano, o tipos que dejaron su huella en el fútbol argentino como los nombrados Pedernera y Tesoriere, u otros como Juan José Pizzutti y Miguel Ángel Santoro, pero sobre todo el propio Carrizo, dijeron que para ellos fue el mejor arquero de la historia de este país, si durante décadas se lo conoció como el “Arquero del siglo”, eso tal vez permita darnos una idea cabal sobre quién fue dentro de una cancha el personaje cuya vida recordamos hoy en este espacio.

Nota: Pablo Lujanero (La Refundación)
Fotos: Archivo PALA, Prensa CAP, El Gráfico

8 Comentarios

  1. Federico Vairo, marcador de punta izquierdo de River, durante muchos años, me dijo en una oportunidad que Cozzi fue el mejor arquero del fútbol argentino, junto con Fillol.

  2. Sobre quienes no pueden defenderse hay que realizar un piadoso silencio.
    Pero al señor que escribió la nota, le falta el sentimiento de una gran parte de la aficción calamar que después de su "huída" mediante una mentira, nunca le perdonó la afrenta de la misma. Pero la historia la vinieron a embarrar, quienes en 2009, vaya a saber uno porque le regalaron el nombre de una tribuna.
    Que Dios se apiade de su alma,
    solo la memoria de unos pocos sobrevivientes pueden mensurar lo exagerado de que la tribuna se llame recordándolo.

    • Esa mañana de 1955 que se decretó el primer descenso de Platense en un partido jugado contra el rojo de Avellaneda, vi por primera vez llorar a mi padre al llegar de la cancha de Independiente, y como dice muy bien Juan su "huída" mediante mentiras que le privaron al calamar transferirlo con un beneficio económico para el club, sumado a las malas actuaciones (?) junto al Gallego Iglesias (zaguero), directivos de la época le dieron el mote de vendido, coincidiendo con los hinchas que no permitieron por muchos años participe de la vida social del club. Con los años comenzó a frecuentar la institución, cancha de bochas etc.
      Como una posición muy personal, creo que la tribuna que da a las vias del FFCC, debe llevar el nombre de un ex presidente como lo fue Don Arturo Zagazola.

    • Por que? Hay que saber la historia de los dos lados. Sino seguiremos como siempre. Nada opacara la actividad deportiva, la profesionalidad son sus formas de vivir tal cual como en la actualidad.

  3. Un grande, que hay que recordar por su amor al club. Mucho gil habla al pedo, no por nada su último deseo fue estar en nuestro estadio.

  4. EL MEJOR ES UNA COSA MUY DIFICIL…HAY EN LA HISTORIA BUENISIMOS ARQUEROS COMO, A.CARRIZO. ROMA, VACCA (lo vi en Boca)-, ERREA, GATTI, N.MONTOYA, UN SIN FIN DE GUARDAMENTAS QUE FILLOL Y COZZI, ESTAN DENTRO DE ELLOS, ANDRADA DE CENTRAL, L.ISLAS, RUBEN SANCHEZ AQUEL DE BOCA DE LOS 70,, TOPINI CALAMAR, QUE CON POCA ALTURA LLEGABA A TODAS, SANTORO, MIGUEL MARIN, CARNEVALE, Y MUCHOS MAS…, TODOS CON ESTILOS DISTINTOS…NO NOS OLVIDEMOS QUE ARGENTINA SIEMPRE SE CARACTERIZÓ, POR TENER BUENOS.-estos últimos tiempos, no tanto…será la pelota liviana?-

    LO DEL MEJOR DE TODOS, ES IMPOSIBLE DETERMINARLO…DICEN QUE GUALCO , DE TENSE TAMBIEN, FUE GRAN ARQUERO, ASI QUE MUCHACHOS????…DIFICIL LA COSA.
    ABRAZOS !!

  5. Juan : la verdad que no se entiende mucho tu comentario …..estas hablando de uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro equipo…..estaría bueno que seas más explícito

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