
El equipo Calamar se va acostumbrando a trabajar la parte física más importante del semestre en Colón y la ciudad cada vez se identifica más con Platense. Clima de cordialidad para el equipo, hinchas residentes en Entre Ríos, predisposición del Intendente y hasta pintadas callejeras.
El plantel profesional de Platense partió hacia la ciudad de Colón, en la provincia de Entre Ríos, el domingo 8 por la tarde y retornó a Vicente López el sábado 14 por la noche. Fueron seis días de trabajo, con especial hincapié en el área física, con la intención de que todos los futbolistas lleguen de la mejor manera al arranque del Campeonato 2012/2013 de la Primera “B” Metropolitana, en el que las ilusiones de los Calamares volverán a estar puestas en lograr el ascenso y salir de una buena vez de esta categoría.
Colón otra vez se vistió de Marrón y Blanco, siendo escenario por segunda vez consecutiva de los trabajos que encienden la mecha de un nuevo sueño; en enero de este año Platense ya había visitado la ciudad entrerriana para ajustar cuestiones de cara al inicio de lo que fue la segunda fase del anterior certamen, cuando aún el equipo era conducido por Fabián Nardozza y manteniendo, como siempre en los hinchas, la esperanza de que ese sería el semestre indicado para pegar el salto.
Una vez más los Calamares de otros puntos de la provincia de Entre Ríos y los mismos radicados en Colón, se acercaron para acompañar al plantel desde bien cerca, casi desde adentro. De San José, de Villa Elisa y de Concepción del Uruguay aparecieron con sus camisetas para observar los ensayos en los diferentes predios que se utilizaron durante la estadía: el Club de Golf, el Parque Quiros, el Club El Campito y el Club Sauce. Algunos incluso dijeron presente en cada uno de los lugares en los que estuvo el equipo.
Y nada es casualidad. Llegar a una localidad a más de 300 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, sin grandes tradiciones futboleras, y ser recibidos por habitantes que hablen afectivamente de Platense, es síntoma de que algo es diferente en relación a cualquier otro lugar. Se comenzó a gestar con los años, por los Calamares que comenzaron a vivir en la ciudad, algo especial. Desde los hinchas residentes hasta el mismísimo Intendente, Mariano Rebord, quien sin ser simpatizante afirma que se creó una relación extraña con el Club por ser de los que más hinchas tienen en la ciudad y también teniendo en cuenta el buen trabajo que se pudo realizar en el semestre anterior.
Se recorren las calles colonenses y se encuentran pintadas alusivas a la institución. Se recorren los comercios y se encuentran hinchas del otro lado del mostrador. Se recorren los hoteles y se encuentran rastros de diferentes simpatizantes o dirigentes que han pasado dejando algún recuerdo por la buena atención. Hasta se vuelve complicado andar cerca de la plaza principal sin que alguien te pare por verte la indumentaria y te comente que “en tal y cual lugar hay hinchas de Platense”.
Como si fuera poco, los dirigentes y los cuerpos técnicos parecen haber encontrado un lugar alejado y tranquilo, para poder desconectar de todo un poco a sus jugadores y trabajar bajo climas agradables, teniendo en verano la opción del Río Uruguay y marcando una historia, siendo, según el Intendente, el primer equipo de fútbol de AFA en realizar un trabajo de pretemporada en Colón.
La mayoría de los días el equipo trabajó a triple turno: desde las 7.30 en el gimnasio lindero al Parque Quiros, desde las 9.30 post desayuno en el Club de Golf y a las 16.00 post almuerzo y siesta en el Club El Campito, utilizando también un par de veces las instalaciones del Club Sauce. En resumen, diferentes tareas físicas por la mañana y movimientos futbolísticos por la tarde, aprovechando las canchas de los clubes de fútbol que participan de la Liga Departamental de Colón. Todos los almuerzos y cenas se realizaron en el Restaurant Plaza, los desayunos en el buffet del hotel Olivos Kosta, donde se alojó la delegación, y los traslados mediante un micro especial dedicado a tal función durante los seis días.
En cuanto a los jugadores, es importante destacar que la mayoría no tuvo problemas físicos. Guido Rutili, que arrastraba molestias desde el regreso a las prácticas, pudo ensayar con normalidad durante los últimos días y Maximiliano Barreiro, que pisó mal en una de las prácticas, también se recuperó rápidamente. El que peor la pasó en este sentido es el arquero Claudio Flores, que pudo llevar a cabo algunas tareas a raíz de un dolor en la pierna.
En el factor anímico fue importante notar lo rápido que se involucraron en el grupo los juveniles ascendidos recientemente y el carácter de líderes que tomaron Facundo Talín, Gonzalo Peralta y Juan Manuel Olivares, integrando a los más chicos y dando indicaciones permanentemente en los entrenamientos de fútbol.
La delegación ya está de regreso en Vicente López y el martes se retomará la actividad en el estadio Ciudad de Vicente López, seguramente con la presentación del volante Rodrigo Pepe, quien se convirtió recientemente en la 12° incorporación del equipo. Además, para los próximos días se estarían pactando algunos amistosos: habrá uno ante las inferiores y posiblemente otro frente a un equipo de Vélez Sarsfield, en la Villa Olímpica.
La ilusión vuelve a encenderse y desde adentro del campo de juego ellos tendrán la tarea de devolverle a los hinchas la sonrisa que durante los últimos años pareció estar obligada a borrarse. Sueño en marcha.
Nota y fotos: Andrés Piccione
Video: Lucila Filippo



















































































