A los 18 años, la volante de Platense fue citada a la Selección Argentina Sub 20. Dice que no juega con sus amigos “para que no pasen vergüenza”. Está en la lista de 30 jugadoras, de las cuales 20 jugarán el Sudamericano que se realizará durante el 2012 en Brasil: “Hay un equipazo”.
Ingresa al club y nadie la frena para pedirle un autógrafo. Los pibes patean la pelota por ahí y ninguno se detiene ante su presencia. Claro, quien hace su ingreso no es “Maravilla” Olivares o el “Colorado” Fassi. Pero eso sí, los empleados de la sede social, al enterarse de quien se trata, buscan que se sienta lo más cómoda posible. “Ahora les consigo una camiseta y les abro la cancha así pueden trabajar tranqui”, dice un hombre. Y agrega, una vez finalizada su tarea de anfitrión cordial, con la mirada puesta en Araceli Candela Cejas: “Sos un orgullo para nosotros”.
Cande es quien se sonroja y quien, increíblemente, por primera vez pisa la cancha principal del Platense. Es que las chicas del Marrón son locales en el predio de Galván, ubicado en Crisólogo Larralde 5195, barrio de Saavedra. Con sus precoces 18 años, ella sólo piensa en disfrutar el hecho de jugar al fútbol, de “hacer lo que más me gusta”. Tanto lo disfruta que sus buenas actuaciones en el Calamar, como volante por derecha, la llevaron a que hoy se entrene con la Selección Argentina Sub 20 de fútbol femenino.
Es parte de una primera lista de 30 jugadoras, de las cuales 20 participarán del próximo Sudamericano a disputarse en Brasil, que otorgará dos plazas para el Mundial de la categoría. “Hay un equipazo. La veo difícil que quede. Pero mientras, vivo la experiencia”, cuenta. Admira a Jesús Dátolo entre los futbolistas hombres, dice que está en Platense porque la pasa muy bien con sus compañeras, y se ríe ante una clásica pregunta machista, pero ineludible al fin.
–¿Qué te dicen tus amigas sobre esto de jugar al fútbol?
–Siempre dicen lo mismo: ‘Andá, machona’ o cosas así.
Su pasión por la pelota viene de la niñez. Porque de chiquita ya se prendía a patear con sus vecinos o con cualquiera de sus tres hermanos varones. “Igual, ninguno de ellos juega actualmente. Son bastante malos, je”. Así, una de las cuatro nenas (sí, son siete hermanos) se entremezcló entre los muchachos. “A los 13 años arranqué a jugar en el club Los Andes, en Munro”. Allí, los profes Rodolfo y Eduardo Micheli (Rodolfo es el ex jugador de Independiente de la década del 50) forman un semillero: “Un montón de chicas de ahí también van a River y otros lados”. Y hoy, Cande no se desliga de ese club, a pesar de que sus jornadas sean bastante moviditas : “Me queda un año de colegio y termino”. Se define como una volante con visión y gol y, a pesar de ser bien tímida, chicanea a sus compañeros de la Media Nº 1 de Boulogne…
–¿Te dicen de participar de los picaditos con ellos?
–Me invitan pero no voy: no quiero que pasen vergüenza, je.
La señorita es un fiel ejemplo del amateurismo. No ve un centavo por ponerse la casaca Marrón y apenas cobra un viático para poder entrenarse con la Selección. No es Marcelo Espina ni Gonzalo Bergessio, dos con pasado Calamar que vistieron la Celeste y Blanca. Pero bien valga el reconocimiento. Así que gurrumines que corretean por las instalaciones del club, ya saben: la próxima saluden a Araceli Candela Cejas. Ella también alza la bandera de Platense…
Diego Gesto
Clarín Zonal de Vicente López







